miércoles, 30 de marzo de 2011

LA HORA


Miro nuevamente el reloj que cuelga en la pared: diez minutos para la medianoche. Los últimos diez minutos que corresponden a la edad de treinta años. En diez minutos, cumpliré treinta y uno. Al fin, dejaré atrás esa incertidumbre y, porque no, miedo, ese terrible sentimiento que me generó aquella gitana que crucé una vez en la plazoleta de la ciudad. Esa misteriosa mujer me profetizó que moriría a los treinta años. Todo ocurrió hace mucho, cuando era un niño, pero aquella sentencia me acosó permanentemente, ocasionándole un estado depresivo en cada cumpleaños al presentir mi muerte cada vez más cerca. ¡Qué idiotez!
Faltan cinco minutos. Siento que mi corazón bailotea con fuerza queriéndose escapar de la caja toráxica. El tic-tac del ritmo parece el preparativo de un pelotón de fusilamiento (Creo que hasta estoy delirando).
Mi novia siempre se preocupó por esa actitud. Tantas veces discutimos, al punto tal de permanecer incomunicados varios días. Pero me ama, sé que me ama, motivo suficiente para perdonarme en esta febril obsesión.
Once y cincuenta y nueve. Un minuto para revelar el misterio. Ya me reiré de este absurdo comportamiento y de la misteriosa pitonisa que arruinó mis últimos años. Cincuenta y ocho, cincuenta y nueve. . . ¡Las doce! Venció el plazo y gané la batalla. Voy a celebrar. Una botella. . . no, mejor la cerveza que tengo en la heladera, es especial para esta ocasión. Ahora sí: ¡A mi salud! La bebo de un trago, y el alcohol me produce cierto aturdimiento. Me despojo de la ropa y me tiendo sobre la cama. Al fin estoy relajado, tantos nervios, tantas angustias, tanto sueño. . . tanto sueño. . . tanto sueño. . .
Las luces de las linternas de los bomberos iluminan la habitación. Su novia, quien ingresa por detrás, grita al descubrir el cuerpo sin vida con signos de descomposición, tendido sobre la cama. Uno de los bomberos descubre el reloj en la pared y lo compara con el de su muñeca: aquél atrasa media hora. Luego, toma con delicadeza a la mujer del brazo y la acompaña hasta la puerta mientras su compañero se comunica por radio a la estación central para informar del hallazgo y aguardar a los peritos policiales quienes intentarían resolver el caso.

miércoles, 26 de enero de 2011

NOVELA "EL MOJÓN DEL DIABLO"

En el año 2009 se presentó en la ciudad de Chascomús la novela "corta y grupal", escrita por nueve escritores de la zona todos participantes del taller literario Entre comillas, titulada "EL MOJÓN DEL DIABLO".
La primera edición se agotó rápidamente por lo que se debió lanzar una segunda, con posteriores presentaciones en las ciudades de Tandil y Las Toninas, Partido de la Costa.
Dicha novela fue un trabajo elaborado en el taller que llevó dos años. Cada integrante escribió un capítulo debiéndose seguir un hilo conductor en la historia, pero lo interesante es que, como cada uno tiene un estilo particular para escribir, en ningún momento pierde emotividad, al contrario, la ansiedad aumenta a medida que se avanza en sus páginas al encontrarnos con pasiones, venganzas encuentros y desencuentros en una familia adinerada del interior de nuestro país a principios del siglo XX. En diciembre del 2010 se contactó con nosotros la producción de canal 13 de Buenos Aires y nos realizaron una nota que salió al aire el 25/01/2011 dentro del programa "Telenoche".
Fue una experiencia increíble que nos fortaleció a todos los involucrados, y nos sentimos muy orgullosos pues ha superado ampliamente nuestras expectativas.
Para los que deseen ver la nota televisiva, aquí les dejo el enlace:





lunes, 29 de noviembre de 2010

CERTAMEN "UNIVERSO ALFONSINA"


QUIERO COMPARTIR CON USTEDES ESTE CUENTO, QUE RESULTÓ FINALISTA EN EL CERTAMEN "UNIVERSO ALFONSINA" DE LA CIUDAD DE TANDIL.

DESPEDIDA



“Alfonsina acompañaba a Horacio Quiroga al cine, a las tertulias, y a escuchar música. Frecuentemente viajaron a Montevideo y se tomaron fotografías donde aparecen alegres. Esta relación finaliza en 1927, cuando el escritor conoce a María Elena Bravo y contrae su segundo matrimonio. . . “
(Wikipedia, enciclopedia virtual)


Las luces de la ciudad de Buenos Aires desaparecen sobre el horizonte hasta convertirse en un minúsculo punto en el espacio. Alfonsina recibe la brisa salada en su rostro la cual le trae recuerdos de la niñez. Apoyada en la baranda del barco que la traslada hasta Montevideo, se sumerge en sus pensamientos y en sus sueños.
Horacio se acerca lentamente a sus espaldas con paso firme para que ella no se sorprenda. Una vez a su lado, acaricia uno de los rizos dorados del cabello de la mujer, esas ondas sensuales que lo impactaron desde aquél primer día en que se conocieron, varios años atrás. Con lentitud baja su brazo hasta llegar al hombro.
- Hace frío - le susurra al oído - deberíamos entrar.
- Aún no. Estoy escuchando la melodía ¿La sientes?
Él cree entender a qué se refiere. Eleva su cabeza y cierra los ojos.
- Si, la oigo. Es bellísima.
- Esas olas, ese murmullo adormecedor. . . siempre me gustaron, desde que era una niña. Recuerdo que mi madre me relataba historias por las noches durante el viaje de regreso desde Suiza. A veces me levantaba escondida para espiar por la ventana el movimiento acompasado de las olas que acariciaban a nuestro barco, y la música, esa música que parecía provenir de las misteriosas sirenas. . .
Se quedan un rato en silencio. Luego se colocan uno frente al otro, acercando los rostros. Alfonsina entreabre su boca a la espera de un beso, igual a esos besos apasionados que en muchas oportunidades se entregaron con fervor. Pero éste no llega; Horacio mantiene una postura firme por primera vez. Ella sabe el motivo. Al no lograr el cometido giran y quedan nuevamente de frente hacia el mar.
- Me gustan los poemas de tu último libro – exclama Horacio.
- Gracias. Como siempre, son un reflejo de mis pensamientos y de mi alma.
- Lo sé. Por eso me gustan.
Retornan al silencio. Horacio siente la necesidad de decir algo, pero no puede. Con un gesto nervioso, acomoda primero su engominado pelo y luego la corbata hasta que toma suficientes fuerzas.
- Estuve en casa de María Elena
- Lo imaginé – exclama ella.
- Conversé con su padre. El año que viene será el compromiso.
El cuerpo de la escritora se estremece. Está al tanto de la situación, pero de todos modos esa frase se introduce en su corazón como un puñal de hielo, igual a esas estalactitas de las cavernas que caen por peso propio hasta hundirse en las profundidades de sus lagos internos salpicando agua, cristales y muerte. Intenta recomponerse.
- Entonces, este será nuestro último viaje.
Horacio no habla; el silencio remplaza a una respuesta obvia que no entrega para evitar que se produzca una mayor herida en el corazón de su amada.
La luna asoma su cara detrás de una nube que la mantuvo escondida hasta ese entonces, lanzando su luminosidad sobre el cabello corto de Alfonsina, imprimiéndole un color bronce que intensifica su belleza. Él, embelezado por la imagen que se presenta ante sus ojos siente un irresistible impulso para besarla pero se detiene. No lo cree conveniente.
- ¿Estás enamorado de ella?
- Sabes bien que mi corazón lo ocupas tú. Pero también comprendes que nuestra relación no puede avanzar más allá de los paseos, de las escapadas al Uruguay, o de los conciertos de cámara en donde interpretan a nuestro admirado Wagner. No corresponde, pues la gente no nos perdonaría jamás.
- No sé, tal vez en unos años, la mujer sea valorada por lo que piensa, lo que hace, lo que es en realidad.
- Sigues con eso. ¿No entiendes que intentas en vano cambiar la idiosincrasia de nuestra sociedad? ¿Crees que en realidad vale la pena tu esfuerzo?
- El tiempo me juzgará, pero estoy convencida de que hago lo correcto.
Intentó responder pero se contuvo. Muchas veces discutieron por ese tema pero hoy no era el momento propicio.
- ¿Qué haremos al arribar a Montevideo? - pregunta ella para desviar el curso de la conversación.
- Pues visitaremos a nuestros amigos, luego asistiremos a una interesante tertulia en la casa del doctor Barrales y mañana regresaríamos cerca del medio día.
- Perfecto. Itinerario adecuado para una despedida.
El hombre no quiere responderle. Toma las delicadas manos de la escritora y mantiene sobre las mismas su vista por un instante. Luego, le pregunta:
- Voy al camarote ¿Me acompañas?
- En unos minutos. Déjame escuchar otro poco a las sirenas, quiero saber qué nuevos secretos tienen para contarme.
Horacio le entrega un beso en la mejilla y regresa al interior del barco. Alfonsina, de nuevo sola en la cubierta, deja escapar una fina y brillante lágrima que se desliza por su rostro, a la cual acompañan otras más. La luna, testigo de todo, le regala sus últimos destellos blanquecinos antes de regresar al escondite, detrás de la misma nube; quizás también con algo de tristeza.

viernes, 22 de octubre de 2010

PARA LOS AMANTES DEL TANGO



Un homenaje a Troilo, figura emblemática del tango rioplatense.





ANIBAL TROILO





Aleteaba el bandoneón a merced de tus manos,


disfrutó de las caricias que le diste con amor.


Tu cabeza, reclinada, quería oír los sonidos


incluso aquellos recónditos que nadie percibió.


Mientras tanto, tu papada bailaba con las semifusas


en una danza etérea que no quería llegar a su fin.


La última curda, Garúa, Milonguero triste, María,


tangos que sobre el pentagrama les diste vida.


Siempre apoyado al fuelle que tu pobre madre


logró comprarte con los pocos pesos que tenía.


¡Si hasta tu nombre: Aníbal Troilo,


suena con el compás de un tango compadrón!


Y no quieran buscar imitadores de su estilo;


pues aunque revisen desde el centro hasta el bajo


jamás, jamás lo podrán encontrar.


Porque no existe, no habrá otro,


Aníbal querido,


te sigue extrañando


el bandoneón.



G.L. (2010)

martes, 6 de julio de 2010

REFRANES Y ALGO MÁS


Del árbo caído, todos hacen leña. No se dan cuenta, que al final, les fue útil.


Perro que ladra, no muerde. Pero fastidia.


Quien mucho abarca, poco aprieta. Puedes tener muchas novias, pero un solo amor.


Por la boca muere el pez. Pero dando coletazos.


Ojos que no ven, corazón que no siente. Corazón que siente, amor necesita ver.


Cuatro ojos, ven más que dos. Los de mi rostro y los de mi alma.


A caballo regalado, no se le miran los dientes. Total, sirve para otro regalo.


Al que madruga, Dios lo ayuda. Por eso. . . me levanto temprano pero no trabajo.


Más vale maña que fuerza. Más vale fuerza que pereza.


En boca cerrada, no entran moscas. Es peor lo que saldría si la abres.


Contigo, pan y cebolla. De postre, me tienes a mí.


El que las hace, las paga. Aunque sea en cómodas cuotas.


No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Al menos, intenta un comienzo.


Ser el último orejón del tarro. Piensa que lo mejor es para el final.


Muerto el perro, se acabó la rabia. Solamente quedan malos recuerdos rumbo al olvido.


En el país de los ciegos, el tuerto es rey. Y los vizcos sus consejeros.


Al mal tiempo buena cara. En tu bello rostro, no distingo diferencias.


Genio y figura, hasta la sepultura. Las opiniones aparecerán en tu lápida.


Más vale poco que nada. Más vale nada que indiferencia.



miércoles, 9 de junio de 2010


LA LUNA
Pálido testigo
de amores clandestinos.
El poeta te escribe,
la bestia te canta.
O alumbras,
con tu reflejo de plata;
o la faz ocultas,
y la noche es. . . nada.

EL SOL

Enérgico espías
desde el horizonte.
Un poco con pereza,
otro con ganas.
O calientas,
con tus lenguas doradas;
o te ocultas tras las nubes,
y el día es. . . calma.

LA LUNA Y EL SOL

Cual fieles soldados
de guardia imperial,
alternan su marcha
por la eternidad.
A veces, se juntan,
pues quieren jugar,
con luces y sombras
sobre la humanidad.

lunes, 1 de marzo de 2010

Currículum

Certámenes:
• 2005: Sexto premio en el “XIII Certamen Internacional de Poesía y Cuento”, categoría “Cuento” – Editorial GEEAR, Buenos Aires.
• 2006: Mención especial en el “Concurso de Cartas de Amor y Desamor” – Taller literario Entre Comillas, Chascomús, Bs. As.
• 2008: Segundo premio en “Certamen Literario H.C.D. de Chascomús”, categoría “Cuento Infantil” – Honorable Consejo Deliberante de Chascomús.
• 2009: Primer premio en “5º Certamen Internacional Cartas de Amor” – Ediciones Mis Escritos, Buenos aires.
• 2009: Segundo premio en “X Concurso Literario regional Pedro Boloqui”, categoría cuento – Lezama, Bs. As.
• 2009: Primer premio en “Certamen Literario H.C.D. de Chascomús”, categoría “Poesía Gauchesca” – Honorable Consejo Deliberante de Chascomús.
. 2010: Mención de Honor, "Certamen homenaje a la mujer", categoría poesía - Centro Cultural Rosalía de Castro, S.A. de Padua.

. 2011: Mención de Honor "Certamen Internacional de narrativa Junín 2011", Instituto Cultural Latinoamericano, Junín, Bs. As.


Libros publicados::
• 2006: “Sensaciones”, grupo editor Nuestra Gente, Chascomús
(ISBN 978-987-05-6275-7). Cuentos y relatos.
• 2007: Participación en “Malvinas, 25 años”, S.A.D.E. Chascomús.
Publicación limitada de textos acerca de las Islas Malvinas.
• 2008: Participación en el “Libro de los Talleres”, editorial Dunken
(ISBN 978-987-02-3234-6)
• 2009: “Hija del Corazón, hija del alma”, Ed. De los Cuatro Vientos”
(ISBN 978-987-08-0161-0). Relato.
• 2009: Participación en la Antología “Cartas de Amor”, Ed. Mis Escritos
(ISBN 978-987-1588-03-9).
• 2009: Participación en un capítulo de la novela grupal “El Mojón del Diablo”, Grupo Editor Nuestra Gente, Chascomús
(ISBN 978-987-25487-0-4)
. 2010: "Antología del Bicentenario, Escritores Chascomunenses siglo XXI", Grupo editor Nuestra Gente, Chascomús.


. 2011: "Destacados 2011", Ed. Aries, Junín, Bs. As.



Otros trabajos:
• Desde 2007 colaboro con la Página Literaria del diario “El Imparcial”, Chascomús.
• Envío textos al programa radial “Sentimientos”, de María Luisa Angelini, que se emite en Chascomús y el Partido de la Costa.


Páginas de internet en las que participo:


www.concursoelescritorerrante.blogspot.com (Argentina)


www.poetrysoup.com (E.E.U.U.)


martes, 9 de febrero de 2010

POEMA DE NO AMOR


"Quién no ha intentado volver a enamorarse. . ."

No quiero tus besos
ausentes de fuego.
No exclames frases
con falsos "te quiero".
Observo tus ojos
que miran al suelo
queriendo escaparse
o estar muy, muy lejos.

Pero no te asustes,
pues yo te comprendo.
Los dos, castigados
por amores cruentos
buscamos reemplazos
ante el primer intento.

Pero las heridas
de un corazón enfermo
no pueden curarse
en tan poco tiempo.
Tal vez el destino
o el hábil Cupido
estén proyectando
cruzar los caminos.

Cuando, ya despiertos,
volvamos a vernos,
quizás decidamos
hacer otro intento.

Febrero de 2010

miércoles, 28 de octubre de 2009

POEMAS 2009

TANGO

La noche me inspira
para escribirte, tango;
no sé si es por su partida
o tal vez mi resignación.

Soledad.
Ya no está pero aguardo
su regreso.
Silencio.
Ya no escucho la risa,
su canto.
Nostalgias.
Besos cálidos que daban
sus labios.
Ausencia.
Lecho frío que reclama
su cuerpo.
Absurdo.
Frases dolientes que soplaron
su boca.

Secreto.
Tanto amor no expresado,
por mi corazón.
Precio.
Es lo que pago justamente,
por mi error.

Es mi noche triste
y no puedo, tango,
escribirte en dos por cuatro;
sólo tengo frases de dolor.




PRONUNCIA SU NOMBRE

Abre los ojos,
escucha tus latidos,
antes de que sea tarde.

Pronuncia su nombre,
¡Ahora!
¿No ves que aguarda
una señal de ti?

Derriba la muralla,
entrégale tu amor.
¡Sentí la vida!
o volverás a perder.





NUESTRO DESTINO ESCRITO

¿Quién habrá leído el libro
de nuestro destino?
¿alguno habrá descifrado
su idioma incomprendido?

Dicen que es dorado
con aroma a lirios,
su tinta inalterable
aunque pasen siglos.

Yo tengo un ángel
de origen divino.
Las noches vigila
algo escondido,
mis sueños preciados
y los más temidos.

Él va despacito
leyendo el contenido;
conoce del futuro,
cuál será mi camino.

Quisiera poder verlo
aunque sea un poquito,
pero a los mortales
nos está prohibido.

Lo que nos suceda
en él se halla escrito,
con sus cosas bellas
y sus desatinos.

Cuando mi ángel diga
es la hora de irnos,
será al fin el momento
de comprender su epílogo.

(Este poema lo escribí en homenaje a mi amiga Norita, amante de las letras como yo, al esfumarse su cuerpo y comenzar su vuelo espiritual sobre este mundo).

martes, 4 de agosto de 2009

AHORA... UN CUENTO SOBRE UNA PROBLEMÁTICA DE NUESTRA SOCIEDAD

LA DECISIÓN CORRECTA

“Aprendí que no se puede dar marcha
atrás, que la esencia de la vida es ir
hacia delante. La vida, en realidad,
es una calle de sentido único”.
(Agatha Christie)

Laura está sola, mas bien se siente sola. A pesar de su corta edad (apenas una adolescente) ha tomado una decisión importante y horrible a la vez, solamente con la complicidad de su amiga Norma. Tanto sus adorados padres como el resto de sus amigos no se percataron en estos dos meses de los cambios que se han venido produciendo en su cuerpo y en su comportamiento.
Las imágenes de aquella fatídica noche la despiertan en sus intentos por dormir. El regreso de estudiar en casa de una compañera del colegio nacional, la esquina oscura y silenciosa, los dos muchachos alcoholizados y desconocidos que la abordan, la arrastran contra un portón abandonado, la violan una y otra vez, el intentar gritar y no poder. . .
Un hombre alto con guardapolvo se acerca y la invita a pasar al cuarto anexo. Allí observa su entorno: una mesa precaria cubierta con una sábana celeste simulando una camilla, una mujer joven también con guardapolvo y guantes descartables haciéndole gestos con una mano invitándola a sentarse, a su lado un pequeño mueble con instrumentos desconocidos, metálicos y fríos que emiten destellos de luz por el reflejo de la lámpara de la habitación haciéndolos más deformes y monstruosos. Se detiene por un instante, queda estática.
Cuando Norma se enteró de su embarazo trató de consolarla y de animarla pero todo fue en vano. No dijo una palabra a su familia ya que los amaba con el alma y no quería herirlos. ¡Pobre mamá! Tantas veces conversaron a solas sobre sexo sin ocultar nada en absoluto, con mucha libertad, prepararse para su primera vez con ilusión, sentir el verdadero amor, pero el destino hizo desmoronar todo con tanta facilidad. . . pero había tomado la drástica decisión; odiaba tanto aquello que crecía en su vientre que buscó afanosamente un lugar donde pudieran ayudarla a liberarse de esa pesadilla. Luego de investigar por las zonas más turbias de la ciudad encontró ese consultorio clandestino. Norma siempre la acompañó comprendiéndola, tiene cinco años más que Laura y ya pasó por ese desprendimiento cuando aquél novio que decía amarla la abandonó al enterarse de su embarazo. Distintas situaciones, distintos casos pero ambos igualmente desafortunados para las víctimas.
Se sienta en la mesa mientras la mujer se aproxima y trata de tranquilizarla. Su amiga debe quedarse del otro lado de la puerta hasta que todo termine. El médico (o al menos eso aparenta) se coloca también un par de guantes de látex mirando hacia el lado opuesto de la habitación tratando de desentenderse del momento. Los pensamientos de Laura están ahora en sus padres y cómo tomarían el desenlace de su historia; también en sus tíos Pedro y Mónica, pobres; hace cinco años que intentan tener un hijo y no lo consiguen. Probaron con inseminaciones, fertilizaciones, y últimamente con los trámites de adopción pero aún sin resultados. ¡Qué injusto es el destino! ¡Cuánta felicidad les podría dar si ese hijo fuera para ellos! Pero le tocó a Laura, tan inocente y tan inmadura para ser madre.
Comienza a llorar. El médico también se acerca para consolarla, apresurado por culminar con ese trámite pues tiene otra paciente en espera, otra paciente entre decenas, cientos, miles que aparecen día tras día. Laura llora su soledad, su angustia, su determinación. Piensa en su presente desgracia, en su futuro incierto.
Se seca las lágrimas con un pañuelo, observa los rostros fríos de la mujer y del médico y sonríe. Los extraños quedan absortos por el cambio de actitud de Laura que ahora se ríe con ganas. Más lágrimas aparecen pero no son de tristeza; el médico y su enfermera son los que ahora están estáticos, pasmados, inquietos. Se incorpora, cierra los ojos y respira hondo. Camina hacia la puerta en donde la aguarda de pie su gran amiga. Se miran a los ojos y se abrazan con fuerza. Laura acaba de tomar la decisión correcta.

2009

miércoles, 8 de julio de 2009

UN TEMA DE ACTUALIDAD: EL VIRUS H1N1

VIDA GRIPAL

¡Qué difícil es vivir
en los momentos actuales!
No porque falten modales
o respeto a los mayores,
es que surgen sinsabores
en la vida cotidiana.
Ya desde la mañana
cuando salimos de casa,
si un amigo justo pasa
solo hay que dale la mano;
rápido, higienizarnos
con agua, jabón y alcohol.
Y si estornuda, ¡qué horror!
hay que ponerse barbijo,
aunque quede desprolijo
lo importante es cuidarse,
de la gripe, contagiarse,
un mal que está de moda.
Desprevenido. . . ¡ni en broma!
hay que tomar precauciones,
aunque las informaciones
no sean del todo claras:
unos dicen que es pavada,
otros, que es muy grave.
No hay pastilla ni jarabe,
conjuro de curandero,
ni doctor que sea certero
para un pronóstico dar,
o cuando se va a terminar
lo de esta influenza,
pero sí, una vergüenza
postergar las decisiones
porque estas elecciones
no se podían suspender,
al final, solo va a perder
el pueblo que siempre sufre.

Gabriel López
Julio de 2009

jueves, 2 de julio de 2009

CUENTO

EL ÚLTIMO DISPARO


Llegó a la casucha abandonada, ubicada en pleno campo. La ruta quedó detrás, a unos cinco o seis kilómetros, por eso debió guiarse con las luces del patrullero para no errar la débil huella del camino, evidentemente poco transitado. El urgente llamado por radio de su amigo y compañero Fernández lo desvió de la ronda rutinaria por la ciudad. Según le estaba contando, había hallado el escondite de la bandita que robó la ferretería del centro durante el fin de semana, en donde fallecieron su dueño y un cliente, asesinados a quemarropa para quitarles apenas unos pocos pesos de la recaudación y algunas herramientas pequeñas cuando, repentinamente, al escucharse varias detonaciones la comunicación se cortó.
Descendió del patrullero y, sigilosamente con el arma en la mano, avanzó hasta el coche de Fernández, detenido con las puertas abiertas y las luces altas encendidas. La noche y la oscuridad, en una simbiosis total, se mezclaron con el resto creando un cuadro tenebroso de la situación.
- ¡Fernández! ¿Me oís? - exclamó en voz alta.
- ¡Acá! ¡Entrá tranquilo, ya no hay peligro! – respondió su compañero desde el interior de la vivienda.
Una precaria puerta de madera abierta, botellas de cerveza vacías desparramadas por el suelo, paredes sin revoque y un techo de chapa casi desmoronado son el escenario que se presentaron a su paso. Siguió hasta una habitación contigua en donde se produjo el hallazgo: el cuerpo sin vida de un muchacho bajo una ventana rota, con evidentes impactos de bala en el pecho y su revólver en el suelo; otro cuerpo boca abajo, cubierto de sangre y con su arma aún humeante en la mano, se encontraba junto a Fernández, quien estaba sentado en el piso con la nueve milímetros aferrada en su diestra, en completo silencio.
- ¡Bien, Cachito! ¡Lograste bajarlos! ¡Te anotaste un poroto para el legajo!
- Si. . . lo hice. . . - le contestó en voz baja y temblorosa.
- ¿Llamaste a la comisaría? Van a tener que enviar al forense.
- No, todavía no. Te esperaba – respondió sin desviar su mirada del cuerpo en el suelo.
- Sí, pero. . . hay que cumplir con el protocolo ¡Ya salgo y doy el aviso!
- ¡No! ¡Esperá! Espérá un minuto -- gritó mientras giraba para mirarlo a la cara.
Lo alumbró con su linterna y observó una lágrima que caía lentamente por su mejilla, proveniente de unos ojos enrojecidos por haber derramado otras anteriormente.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó extrañado por el comportamiento de Fernández.
Se produjo un silencio que pareció eterno, aunque duró solamente unos segundos. Su compañero volteó el cuerpo del occiso que estaba a su lado y lo señaló con el dedo.
- Él. . . él es mi hijo.
- ¿Cómo? ¿Cómo que tu hijo?
- Sí, mi hijo. Ya sabías que tenía malos amigos, que un par de veces tuve que interceder para sacarlo de la comisaría por grescas. Faltaba mucho de casa, no obedecía, y en más de una ocasión le faltó el respeto a mi esposa. Nunca lo pude corregir; más bien, ni yo ni mi señora supimos hacerlo. Y ahora, luego de los disparos y la arremetida dentro de la casa, me encuentro con esto, mi hijo, muerto por mi arma, por mi mano. ¿Entendés? ¡Acabo de matar a mi hijo!
No supo qué responder. Observó la escena pero no pudo razonar, la situación era muy fuerte y todo se había precipitado con tanta brusquedad que no encontró las palabras justas para decirle a su amigo. Finalmente, tomó coraje y exclamó:
- ¡Bueno Cachito! ¡Calmáte! Vamos, salgamos para que tomés un poco de aire.
Fernández lo miró a los ojos y notó que los suyos se humedecían con mayor intensidad. Se puso de pie y lo abrazó con fuerza, llorando desconsoladamente.
- Llorá, Cachito. Llorá, desahogáte que estamos solos, nadie nos ve.
Se secó el rostro con la manga de su camisa y volvió a ubicarse de rodillas ante el cadáver.
- Vamos, Cacho. Salgamos – dijo mientras lo palmeaba en el hombro.
- No, todavía no. Dejáme unos minutos más a solas con mi hijo. Esperáme junto al patrullero. Ahora sí, si querés podes llamar a la central para que vengan. Pero dejáme un poco, quiero despedirme.
- Está bien, pero por favor tranquilízate. ¿Vas a estar bien?
- Sí, sí, déjame un rato solo.
Salió de la casa. El coche de Fernández era el más próximo así que se asomó al interior y tomó el radio. Apretó fuerte el botón correspondiente para iniciar la llamada.
- ¡Atención central! ¿Me escuchan?
- ¡Aquí Central! - exclamó la inconfundible voz de Marta, telefonista de turno.
- Aquí el agente Diego Urquiza.
- Aquí Central. ¿Alguna novedad?
Quiso responder cuando escuchó el disparo. Su sonido penetró toda la extensión rebotando contra los árboles cercanos. Varios pájaros que descansaban en las frondosas copas se espantaron y al unísono hicieron sonar sus alas, en un terrorífico aplauso por el desenlace de la función que presenciaron desde el principio. Fue el disparo, el último disparo efectuado por Fernández, por su mano, por su vida.
- ¡Aquí central! ¿Alguna novedad?

Gabriel López
2008

lunes, 29 de junio de 2009

POESIAS

MADRE TIERRA

Madre Tierra.
Testigo de épocas:
fundaciones, alianzas,
conquistas y derrotas.
Cambiaste tu rostro
abriendo las masas,
separando extensiones,
América y Eurasia.
Tiemblas como niño,
fuertes vientos soplas;
juegas con las olas
que en la costa encallan.
Madre Tierra, Pachamama.
Tercer planeta del sistema,
más cientos de nombres
con que te llaman.
Hoy tus hijos te perforan,
negro humo te ahoga,
tus bosques talan.
Acaricio el suelo, y creo,
brindarte un poco de calma,
porque lloras, Madre Tierra,
pero no ven tus lágrimas.

2007

PARTIR EN SILENCIO


Mi amor se fue en silencio
Aquella mañana de Abril;
Tomándola de las manos
Fue placentero su partir.

El cielo lucía claro
De cálido sol otoñal;
Nubes redondas blanqueaban
El éter con su rielar.

Quizás en alguna de ellas
Mi amada debió subir,
Para llegar prontito al puerto
Donde las almas se han de reunir.

Allí las espera un ángel
Que con cantos de ruiseñor,
Las conduce por el camino
Que llega hasta el Creador.

Mi amor se fue en silencio
Aquella mañana de Abril;
Mi corazón seguirá con ella
Hasta que deje de latir.

Marzo 2008


MI INFANCIA RECORRIÓ. . .

Mi infancia recorrió muchos lugares
que imprimieron imágenes variadas
como aquellas inocentes barriadas
que integraron pequeños escolares.

La pelota, una de nuestras aliadas
ya nos juntaba con sólo escucharla;
escondidas, mancha, luego la charla,
risas, bronca y algunas bufonadas.

Llegado el momento de la mudanza
no comprendíamos las despedidas,
ni del olvido su significado.

Otro barrio, renovada esperanza,
nuevos rostros, historias parecidas,
todo en mi corazón llevo guardado.

Abril 2008

lunes, 15 de junio de 2009

OBRAS PUBLICADAS




AÑO 2006: Por intermedio del grupo editor "Nuestra Gente", de Chascomús, salió mi primer libro: "SENSACIONES", un libro que contiene cuentos cortos y relatos.
AÑO 2008: Intervine en la recopilación de textos "EL LIBRO DE LOS TALLERES", de la Editorial Dunken.
AÑO 2009: Aparece mi segundo trabajo personal: "HIJA DEL CORAZÓN, HIJA DEL ALMA", una experiencia personal sobre la adopción. Editorial De los cuatro vientos.