martes, 4 de agosto de 2009

AHORA... UN CUENTO SOBRE UNA PROBLEMÁTICA DE NUESTRA SOCIEDAD

LA DECISIÓN CORRECTA

“Aprendí que no se puede dar marcha
atrás, que la esencia de la vida es ir
hacia delante. La vida, en realidad,
es una calle de sentido único”.
(Agatha Christie)

Laura está sola, mas bien se siente sola. A pesar de su corta edad (apenas una adolescente) ha tomado una decisión importante y horrible a la vez, solamente con la complicidad de su amiga Norma. Tanto sus adorados padres como el resto de sus amigos no se percataron en estos dos meses de los cambios que se han venido produciendo en su cuerpo y en su comportamiento.
Las imágenes de aquella fatídica noche la despiertan en sus intentos por dormir. El regreso de estudiar en casa de una compañera del colegio nacional, la esquina oscura y silenciosa, los dos muchachos alcoholizados y desconocidos que la abordan, la arrastran contra un portón abandonado, la violan una y otra vez, el intentar gritar y no poder. . .
Un hombre alto con guardapolvo se acerca y la invita a pasar al cuarto anexo. Allí observa su entorno: una mesa precaria cubierta con una sábana celeste simulando una camilla, una mujer joven también con guardapolvo y guantes descartables haciéndole gestos con una mano invitándola a sentarse, a su lado un pequeño mueble con instrumentos desconocidos, metálicos y fríos que emiten destellos de luz por el reflejo de la lámpara de la habitación haciéndolos más deformes y monstruosos. Se detiene por un instante, queda estática.
Cuando Norma se enteró de su embarazo trató de consolarla y de animarla pero todo fue en vano. No dijo una palabra a su familia ya que los amaba con el alma y no quería herirlos. ¡Pobre mamá! Tantas veces conversaron a solas sobre sexo sin ocultar nada en absoluto, con mucha libertad, prepararse para su primera vez con ilusión, sentir el verdadero amor, pero el destino hizo desmoronar todo con tanta facilidad. . . pero había tomado la drástica decisión; odiaba tanto aquello que crecía en su vientre que buscó afanosamente un lugar donde pudieran ayudarla a liberarse de esa pesadilla. Luego de investigar por las zonas más turbias de la ciudad encontró ese consultorio clandestino. Norma siempre la acompañó comprendiéndola, tiene cinco años más que Laura y ya pasó por ese desprendimiento cuando aquél novio que decía amarla la abandonó al enterarse de su embarazo. Distintas situaciones, distintos casos pero ambos igualmente desafortunados para las víctimas.
Se sienta en la mesa mientras la mujer se aproxima y trata de tranquilizarla. Su amiga debe quedarse del otro lado de la puerta hasta que todo termine. El médico (o al menos eso aparenta) se coloca también un par de guantes de látex mirando hacia el lado opuesto de la habitación tratando de desentenderse del momento. Los pensamientos de Laura están ahora en sus padres y cómo tomarían el desenlace de su historia; también en sus tíos Pedro y Mónica, pobres; hace cinco años que intentan tener un hijo y no lo consiguen. Probaron con inseminaciones, fertilizaciones, y últimamente con los trámites de adopción pero aún sin resultados. ¡Qué injusto es el destino! ¡Cuánta felicidad les podría dar si ese hijo fuera para ellos! Pero le tocó a Laura, tan inocente y tan inmadura para ser madre.
Comienza a llorar. El médico también se acerca para consolarla, apresurado por culminar con ese trámite pues tiene otra paciente en espera, otra paciente entre decenas, cientos, miles que aparecen día tras día. Laura llora su soledad, su angustia, su determinación. Piensa en su presente desgracia, en su futuro incierto.
Se seca las lágrimas con un pañuelo, observa los rostros fríos de la mujer y del médico y sonríe. Los extraños quedan absortos por el cambio de actitud de Laura que ahora se ríe con ganas. Más lágrimas aparecen pero no son de tristeza; el médico y su enfermera son los que ahora están estáticos, pasmados, inquietos. Se incorpora, cierra los ojos y respira hondo. Camina hacia la puerta en donde la aguarda de pie su gran amiga. Se miran a los ojos y se abrazan con fuerza. Laura acaba de tomar la decisión correcta.

2009