viernes, 16 de noviembre de 2012

UN NUEVO VIDEO-POEMA PARA COMPARTIR CON USTEDES...

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domingo, 16 de septiembre de 2012

AÚN TE RECUERDO


El almanaque monta la experiencia
sobre mi cuerpo.
Números sin alma circulan,
unidades… decenas que se gastan
y aún mantengo tu recuerdo.
Ya nada se parece al que fui
tampoco al que podré ser,
sin embargo el brillo de tus ojos
permanece impreso en aquellas tardes
que nos mirábamos con amor
pero se escurrió como el rocío.
Hasta los lugares que nos cobijaron
modificaron sus formas
aliándose al perverso destino
de intentar que te olvide,
pero no se dan cuenta
de que fueron tan gratos los momentos…
Podrán ser arrancados con mi vida
para llevármelos al reino de los muertos.
Busco tu rostro entre la multitud,
escucho si alguien pronuncia tu nombre
para saber que estás cerca,
entonces avanzaría entre los cuerpos
para llegar al tuyo
que tantas veces acaricié…
y te abrazaría con la pasión acumulada
por tantos números,
unidades… decenas…
que te extrañé.
Aunque hayas cambiado como nuestros rincones
o envejecido como mi imagen
ya escasa de rubores,
volvería a decirte que te amo
y no permitiría que esos brazos ladrones
volvieran a arrebatarte de mi regazo.

Pasan las unidades… las decenas….
nadie pronuncia tu nombre
y sin embargo… te sigo amando.

domingo, 12 de agosto de 2012

Una nueva video-poesía que quiero compartir con ustedes...
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miércoles, 6 de junio de 2012

ESPERA




Quisiera escabullirme como la arena

en el mar espumante,

mezclarme con la hojarasca

bajo un árbol en otoño,

esquivarle a la Muerte

que presiento muy cerca

para esperar tu tiempo

y así... partiríamos juntos.


(3er premio en poesía del Certamen Internacional "La Librería Mediática", Venezuela)

jueves, 8 de marzo de 2012

Esta vez, escapo de la línea romántica para hablar de ciertos personajes desagradables...

LAS MALDITAS CUCARACHAS



Su nombre me provocan repulsión


como si pronunciara aquellas mágicas palabras


que evocaban a los demonios usurpadores


de las recetas de hechiceros medievales.


A veces recorren los rincones profusos de la casa


que desconozco por mi incapacidad de alcanzarlos.


Son más dueñas que yo, conocen mis horarios,


y se jactan de un suculento banquete ante mi ausencia.


Soldados de una guerra declarada hace siglos


con intenciones de victoria por la eternidad.


Lucen orgullosas su cobriza armadura


que resiste a los golpes inútiles que intentan


derrocar su imperio repugnante y oscuro.


Si una muere, otras miles aparecen de la nada


como si un portal del tiempo se abriera


en uno de los huecos oscuros de mi morada.


¿Qué capricho tuvo el Creador de Todo


para colocarlas sobre la Tierra?


¿Acaso ya existían en el Cielo


perturbando la morada divina?


¿O fue el demonio desterrado quien,


antes de sucumbir en las profundidades,


las esparció por el Paraíso


como signo de su maldad extrema?


Inútiles son los esfuerzos de los sabios


pues, ante cada amenaza, se adaptan sin demora


para reírse de nuevo ante nuestras caras.


Tal vez deberíamos aceptar la derrota


y compartir el territorio de la contienda.


Que el día sea nuestro y permanezcan ocultas,


y la noche misteriosa sea completamente de ellas.



Gabriel López - 2012

jueves, 19 de enero de 2012

UNA CARTA DE AMOR... ESPECIAL


San Antonio, Puerto Rico, abril de 1972

Querida Clara:

Ha pasado mucho tiempo desde aquél día de tu partida. La distancia socavó mi corazón, envejeciéndolo con más efecto que el producido naturalmente por el paso de los años.

Aún recuerdo aquella calurosa tarde en la plazoleta de nuestra ciudad en la cual me anunciaste tu decisión, la de abandonar todos los momentos de felicidad y de apasionado amor que compartimos, por el solo hecho de haber conocido a un hombre que te ofreció una vida repleta de lujos y placeres que yo no era capaz de darte.

"El amor puede llenar nuestros corazones pero no nuestros bolsillos" dijiste con tono duro y gestos serenos; pensabas que con esa actitud me convencerías de esas palabras, pero los ojos, fiel reflejo de los sentimientos, indicaban que las mismas brotaron falsamente, sin convicciones.

Luego, te levantaste del asiento (el mismo que fue testigo de tantos gratos momentos y, a su vez, testigo de nuestros proyectos de vida juntos) y en silencio te alejaste con paso firme sin mirar hacia atrás; pero observé que inclinaste la cabeza como fiel demostración de tu llanto, de tu arrepentimiento.

Sufrí mucho, no solo por la separación sino por ti, por tu desacertada decisión. Estabas segura de que no lo amabas, y a eso el destino lo castiga provocando que los días, los meses, los años, se conviertan en un martirio creciente.

Te escribo esta carta, y pretendo enviártela pero no por algún medio tradicional, sino que partirá en el interior de una botella, la cual arrojaré al mar que me separa de ti. Pero no escogí cualquier botella. Es la misma que tantas veces bebimos juntos, ya sea en mi casa o en la playa observando las estrellas. Siempre te llamó la atención su graciosa forma y su vistosa etiqueta verde con motivos rojos, que te transportaban en el tiempo a la niñez, y visualizabas ese árbol de navidad que tus abuelos armaban con mucho cariño, para colocarlo luego en el centro del comedor. Tú admirabas el empeño puesto por ambos, la manera de distribuir aquellas esferas rojas por todo su cuerpo verde intenso, dotándolo de vida, al igual que esta simple botella.

El viento la acariciará en su trayecto, como lo hicieron mis labios sobre los tuyos.

La lluvia la cubrirá con gotas, como las lágrimas sobre mi rostro, al enterarme de tu decisión.

Las olas la mecerán del mismo modo que yo lo hacía con tu cuerpo, al tomarte entre mis brazos y jugar como niños.

Los peces la seguirán con la mirada, como lo hacía la gente al vernos pasar, pues nunca nos avergonzamos en demostrar nuestro cariño.

Seguramente, en cuanto la veas acercarse desde el horizonte hasta tu playa, retornen a tu memoria todos nuestros gratos momentos, nuestra pasión, nuestro amor, y corras sin detenerte, mojándote los pies para acudir a su encuentro y descubrir su contenido: esta carta.

O quizás, la veas pasar como una botella más, sin detenerte en su forma y en su colorida etiqueta, lo cual indicará que ya no almacenas más recuerdos de mí. Entonces, continuará su viaje hasta que otras manos, otros ojos, lean estas palabras y descubrirán que alguien, al otro lado del mar, está sufriendo de amor por una mujer que ya no vale la pena.

Enteramente tuyo,

Frank